
Nos quejamos cada cuatro años de que no existen candidatos que valgan la pena en las elecciones generales para elegir al presidente de Guatemala, a los diputados de nuestros departamentos y a los alcaldes de nuestros municipios. Lo que sí es cierto es que pensamos "masculinamente" y esto lo hacen hasta las féminas, lo digo pidiendoles perdón a ellas por supuesto.
Sabemos que la derecha extrema y los partidos de centro derecha nos siguen gobernando, unos militarmente solapados, otros empresariamente avorazados y al final de cuentas el pueblo sigue siendo explotado y nuestros recursos expoliados.
¿La izquierda? ¿Han existido realmente durante estos últimos 40 años y más en nuestro país? Para los que creen que sí dicen que lo que ocurre es que esa "izquierda" está dividida y no permite aglutinar a una fuerza que de verdad le haga frente a la "derecha recalcitrante". Y ahora con la globalización tampoco nos quedan esperanzas, sin embargo de lo que no hablamos abiertamente es de que la mayoría de candidatos electos que asumen el poder, no importa el color ni la tendencia política se convierten en una gran vergüenza para el país y no avanzamos hacia el futuro soñado.
¿Qué nos queda entonces? Si algo ha traído esta "globalización de la información" es precisamente conocer lo que pasa en el mundo y cada vez nos damos cuenta que a quien tenemos en nuestro hogar, al lado, ocupando puestos a la sombra de los estereotipos machistas es la bendita mujer y nos damos cuenta que ellas pueden cambiar nuestro mundo inmediato y concreto de mejor manera. ¿Quiénes se han ganado la confianza de la sociedad por su responsabilidad con la administración del hogar y las finanzas? Son ellas, ¿quiénes no ilusionan ni fantasean? son ellas, pues están más preocupadas por resolver lo inmediato y material con nuestros hijos. ¿Por qué, si ahora hay más candidatas a los puestos de elección popular no les damos nuestro voto a ellas? Son mejores administradoras, son más responsables y por eso los bancos en la India, por ejemplo, confían más en ellas, son las encargadas de educar a los hijos en el hogar y muchas veces en la escuela.
¿Queremos un cambio? votemos por ellas, YO ME COMPROMETO A VOTAR POR ELLAS ESTE DOMINGO 9 DE SEPTIEMBRE, ELLAS PUEDEN SER EL CAMBIO QUE ESPERAMOS TODOS LOS GUATEMALTECOS. Aquí quedan al margen las ideologías y los colores. Pero luego, recordemos que también las debemos apoyar para llevar a Guatemala al progreso que se merece. Si ustedes analizan ellas, las candidatas, están mejor preparadas por naturaleza y académicamente para asumir los puestos de dirección. Revisen la hoja de vida de los candidatos masculinos y se darán cuenta que muchos de ellos no lo están y otros quieren repetir pese a las acusaciones de corrupción de que han sido objeto. Yo voto por las candidatas femeninas por estos y otros razonamientos que serían interminables si los escribieramos aquí. Luego no nos quejemos pues.