
Da pena llegar a una institución del Estado y encontrar una burocracia enferma, cansada sin renovación de ideas, sin creatividad para resolver los problemas modernos, y dá más lástima cuando se trata de un país tan joven como Guatemala, en donde lo que abundan son sus jóvenes precisamente.
Lamentablemente, los mismos círculos pululan en el seno del Estado, agotados, sin ideas, oxidados y erráticos, buscando sólo permanecer, se trasladan de una a otra institución, y son los mismos "jefes", que no permiten el desarrollo y el progreso de nuestro país, pues continúan con sus mismas ideas y sus mismas políticas obsoletas, de hace más de medio siglo, como el alcantarillado de la ciudad de Antigua Guatemala, que debe ser constantemente reparado porque ya no sirve, porque está corroído, y cada vez que circula un vehículo por sus calles empedradas es aplastado, y otra vez parchado. Así está la burocracia enferma de Guatemala.
¿Cuándo se renovarán las ideas, del famoso "estado fallido", tomado, arrebatado, asaltado por el mismo grupúsculo a las ordenes de los ricos y poderosos de Guatemala? Porque eso sí, funciona, este sistema agotado, para los empresarios de siempre, para los neoliberales salvajes, que ilusionan con seguir enriqueciéndose y expandiéndose y transitando por la región centroamericana, pues ahora abaten sus alas de ambición por esta región hermana.
Y paralelos el crimen organizado, la delincuencia, el horror de la explotación infantil y la trata de blancas, solapados por las maras fluyen como aguas residuales, fétidas, negras, por las áreas urbanas de nuestras ciudades y por los recovecos rurales ( 41 municipios han sido clasificados como los más pobres del país, predominantemente habitados por pueblos nativos, que han sido empujados hacia las áreas menos fértiles, a los barrancos, sin centros o puestos de salud, sin caminos decentes ni carreteras de cemento, y lo poco que cultivan no lo pueden ni sacar para comerciarlo, y ganarse unos pocos quetzales para sobre vivir) en donde la pobreza extrema se ha asentado, como en los cinturones de miseria que rodean la ciudad de Guatemala.
Después de Brasil Guatemala es considerado el país más desigual entre pobres y ricos, y los burócratas que pueden ayudar a cambiar esto, ni siquiera se esfuerzan por dejar de seguir parasitando para oxigenarle las venas heridas de Guatemala. Ya es tiempo de que esto cambie.
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